Fontilles 2. En memoria de Josele Muñoz

Fontilles 2. En memoria de Josele Muñoz….

 

Francisco Martinez Dalmases

Sanatorio de Fontilles

Hace unos años llegué a Fontilles a la búsqueda de completar una información para un libro y descubrí que el sanatorio al pie del peñón de Laguart superaba mis expectativas, al tocar el lugar y su historia de algún modo también me convertí en parte de ella. No se puede ver desde la impunidad, ver significa implicarse.

            Conocí el lugar y a algunas de sus gentes. Josele era “diferente”, muchos de ellos vivían hacia dentro, como si el rastro de su enfermedad –antigua enfermedad, pues ya todos ellos estaban curados- fuese algo a compartir en el pequeño círculo de complicidad silenciosa del sanatorio.  Josele era “diferente”, la enfermedad no había sido  estigma, sino camino, transformación. Josele vivía los encuentros con la gente del exterior con alegría, como si la vida le brindase una oportunidad de compartir en ambos sentidos, algo te daba de sí—mismo y estaba también dispuesto a recibir una parte de tu huella, como si la consciencia fuese un mosaico de muchos encuentros.

            Iletrado, con una situación familiar y social a sus espaldas a la que se refería con palabra ingenua y sencilla –habla granadina llena de diminutivos y giros coloquiales- que matizaba los duros rasgos de sinsabores y situaciones durísimas. Josele era “diferente”.

            Comenzamos a intercambiar confidencias y cariño. Josele tenía la alegría al borde de la piel, singular pájaro presto al canto cuando le alcanza un rayo de luz.  Comencé a escribirle –de hecho le enviaba cintas con la narración de cuentos sufís que se unian unos a otros de modo interminable- y de cuando en cuando recibía cartas suyas, cada vez con letra diferente, donde la mano de un cooperante trataba de dar gesto a su gratitud por escuchar historias diferentes y preguntarme cuando nos volveríamos a ver. Alguna vez, entre viaje y viaje, acudí a visitarle. Siempre surgía la alegría, el canto del pájaro que responde a la vida, pues lleva dentro de sí vida y canto.

            Pasaron los años, algunos de los amigos que le acompañaron en el sanatorio quedaron atrás, cada vez pájaro más solitario, senda más angosta, Josele seguía con su alegría y canto…

            Un dia sentí que me faltaba el eco de su respuesta. El padre Beneyto, al otro lado del teléfono tuvo palabras afectuosas: la enfermedad había ganado la partida y las ultimas semanas habían sido difíciles para Josele. Hacia unos días había emprendido viaje…

            La enfermedad como camino, el “espíritu” humano que alcanza su temple en un recóndito lugar, donde en apariencia no discurre la “vida ordinaria”, Josele era “diferente”.

            Muchos de los héroes de la antigüedad dan nombre a constelaciones o lejanas estrellas. En muchas culturas se da el hecho singular: cuando a alguien se le reconocen cualidades que trascienden lo ordinario, que representa el “espiritu”  arquetípico de todo su pueblo o cultura, su nombre se asocia a una estrella, se dice que vino de una estrella, o que desde un remoto lugar en el firmamento vigila la suerte de los suyos. Notable idea sin duda, que aunque no se ha rastreado lo suficiente implica que en algún lugar de nuestra consciencia colectiva creemos venir de las estrellas y que regresaremos a ellas, cuando nuestro “espiritu” haya alcanzado el temple justo. Somos muy sensibles al rasgo heroico y por eso de nombres de héroes clásicos se pobló el cielo astronómico. Pero hay muchos héroes anónimos, seres donde el “espíritu” ha aflorado al abrigo de las miradas, en el silencio de un lugar donde no transita la “vida ordinaria”.

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2 respuestas a Fontilles 2. En memoria de Josele Muñoz

  1. Julio dijo:

    Hola, Francisco!
    Gracias por compartir a Josele!
    Gracias por este blog. Por todo lo que compartes.
    Un abrazo,
    Julio

  2. Jesùs Mozos dijo:

    Hola Francisco, soy Jesùs , Jesusaka en Jizak, Uzbekistan.
    No se si te acordaras de mi, en el año 2004 estuve alli con Alisher, Sufitabib y demas, soy “el que tocaba la flauta en las montañas”. Tu apareciste por alli en Agosto de ese mismo año y te fuiste con el tobillo roto. El caso es que por h o por b en Noviembre de ese año me fui de Jizak y desde entonces he perdido el contacto con ellos. Quiero volver y hacerles una visita, para decirles por lo menos que aqui estoy y sigo vivo (lo tengo que hacer, se ha convertido en una condicion previa a cualquir cosa). La cuestion por la que te escribo es para solicitarte ayuda en la preparacion del viaje (visados y demas). Estaria bien si por lo menos dieses alguna señal. Te agradezco de antemano la informacion que puedas darme. Un abrazo y hasta pronto
    jk

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